Quiero contarles una historia que me ocurrió recientemente, gracias a este modernismo que los eruditos llaman cybersex. Yo acepto que por labores de trabajo, he tenido que adaptarme muy bien al uso de las computadoras y muy especialmente al INTERNET; Incluso, para mi esto del cyberespacio era solo una herramienta de trabajo, hasta que un día, un amigo me contó que la pasó fenomenal con una chica que había conocido chateando. Así que en vista de mi último fracaso con Laura y el desplante que me echo mi ex-amante, decidí entrar a uno de estos chat-eróticos y ver que pasaba.
Me remueves las entrañas, tu polla me llena por dentro y mi vagina hace presión sobre ella, noto tu polla como va entrando, entonces me sueltas y soy yo quien sigue el ritmo, como me gusta follarte Y ahí estaba, sentada frente el ordenador, leyendo lo que me decía, mi cuerpo se tornaba inquieto cada vez que leía esas líneas que él me dedicaba, casi podía oler la excitación de mi piel, entonces era cuando mis ojos se entornaban, y empezábamos a volar…..,
nos imaginaba sentados los dos en una silla, bueno el sentado abajo y yo encima de el, mirándolo, mientras escribía imaginaba como mis dedos se entrelazaban con su pelo, y como mis labios rozaban los suyos, como mordía suavemente su labio inferior, y es que sus besos serian tan sabrosos, estaríamos un buen rato besándonos, mientras nuestros cuerpos se frotaban y nuestras manos se exploraban, sin dejar en ningún momento nuestras lenguas de conocerse, de buscarse, y enfrente nuestro, el ordenador encendido, mirándonos, testigo mudo de nuestros vicios y deseos, y como no, el objetivo de la cam mirándonos, deseosa de verlo todo, y hacer que nosotros también lo veamos.