Sorprendida practicando Sexo Virtual parte 2
Cargada con sus juguetes se sentó delante del ordenador y abriendo la carpeta de mensajes archivados comenzó a releer los mensajes atrasados de tres, cuatro, cinco días antes y según iba leyendo notaba como su coño se humedecía todavía más, como su culo latía de deseo.
Desnuda como estaba, tan solo una bata ligera para no levantar sospechas, ahuecó su cuerpo y se introdujo el consolador más grande en su coño, este lo recibió agradecido, abrazándolo y apretándolo, su corazón latía con fuerza, su respiración se aceleraba, mientras releía lo escrito días atrás “necesito saber si está pequeñita para decidir que meto en mi boca, si tu lengua o tu polla”.
Así sentada sobre su polla (la de él) siguió buscando en el archivo, mientras sus pechos ardían… con una mano tecleaba, con la otra se acariciaba los pezones, duros, tiesos, pidiendo más marcha todavía mientras se movía atrás y adelante, recorriendo su cuerpo por dentro con el consolador clavado hasta el fondo…
“Pero fotos toda elegante por supuesto… no necesito tu cara… quiero elegancia y guarrería…” ¡Si pudiera coger la cámara! Pero no podía ser. Una vez más no tuvo ocasión de retratarse para su amante… que seguía, impaciente, las fotos de su cuerpo. Se armó de valor y ahuecándose en la silla comenzó a introducir el otro falo por su culo. Dolía, pero no quería cambiar de posición… e imaginaba la sensación de tener la lengua de él en su boca, su calor rodeando su cuerpo.
Así penetrada, por delante y por detrás, sin momento para el respiro, siguió buscando más mensajes obscenos… otros momentos de intenso placer ya vivido: “dile a tu marido que te grabe un video chupándosela… y me lo mandas…” y en su cabeza empezó a imaginar a su otro amante imposible delante ella con la polla tiesa a reventar y pidiéndole a gritos: cómetela, cómetela… y cómo sabría aquel trozo de felicidad infinita entre sus labios y al pasarle la lengua de arriba abajo sin descanso…
Nunca tuvo problemas para imaginar y eso es lo que hacía, imaginar el sabor de la polla de su amante en la boca, imaginar que estaba sentada encima de la polla de su marido, imaginar que cualquiera de los dos le estaba rompiendo el ano con sus dedos…
No podía moverse, los dos juguetes, incrustados ahora en su cuerpo, la tenían completamente inmovilizada en la silla… aún así su cuerpo pedía más y más placer… sacó su mariposa vibrador, y se entretuvo en colocar el arnés para que nada fallara, cuando la tuvo colocada abrió otro mensaje. “métete el móvil en el coño, y no lo saques hasta que deje de vibrar…” Encendió su mariposa… se metió dos dedos en la boca y comenzó a chupar como si de su verga amante se tratara… movió sus caderas sólo un poco hacía adelante… y le sobrevino un orgasmo que la hizo convulsionarse, el vibrador le rompía el culo, pero no importaba, su clítoris soltaba verdadera descargas eléctricas… pero continuó… se mordió los dedos para no gritar y cayó encima del teclado de su ordenador, si aliento, sin sentido…
No habrían pasado dos minutos cuando su esposo entró en la habitación y la encontró en semejante postura…, no dijo nada, la levantó la cabeza y empezó a besarle los ojos, con un ternura infinita, besó sus labios mientras apagaba la mariposa que seguía vibrando, la apartó y comenzó a acariciarle el coño, empapado…, ella no podía -ni quería- abrir los ojos, tenía miedo por haber sido descubierta masturbándose así, pero por otro lado la ternura que derramaba su marido le servía de bálsamo, sólo sentía, sentía, gemía, en voz baja. Él la levanto ligeramente, para sacarle el vibrador de su vagina, dejando el que tenía en el recto, y le metió los dedos todo lo que pudo, buscando dentro del cuerpo de ella, el aparato que tenía introducido.
Se puso de rodillas frente a ella, girando la silla y le acarició el clítoris con la lengua, de abajo a arriba una vez, y otra, y otra… en ese momento apareció un aviso en el ordenador: “Alicia acaba de iniciar sesión” y el recuadro correspondiente “Hola, ¿cómo estás?… “Ella se asustó, pero su marido, mirando de reojo la pantalla le pregunto ¿Alicia tiene cámara?”.
Ella no podía ni hablar y contesto un tímido “Si”. “Pues dile que la conecte”. Ella así lo hizo y Alicia conectó su cámara, ambas podían verla ahora en la pantalla. “Dile a Alicia que mire…” Colocó la cámara de forma que Alicia pudiera ver lo que estaban haciendo, como él le lamía el coño a la vez que la penetraba con sus dedos…
“Madre mía, dijo Alicia, ¿de verdad estáis follando para mí?,
“Si”, tecleó Germán con la mano que tenía libre.
Se levantó y beso a su mujer en los labios y la fue levantando hasta que la pelvis de ella quedó frente a la cámara, le dio la vuelta y la hizo apoyarse en el respaldo de la silla de forma que su culo, ocupado todavía por el vibrador, se viera perfectamente y empezó a sacárselo despacio, cuando ya estaba casi fuera lo volvió a meter de golpe de forma que la mujer soltó un grito y así una, dos hasta cuatro veces…
