Mi amiga se masturba y se folla a su marido para que yo lo vea
El siguiente relato que os cuento acaeció hace unos días, cuando debido a mi faceta como asiduo escritor de relatos eróticos de esta página me agregó una chica llamada Anabel, ella es una mujer casada con treinta y cinco años, pelo rubio, ojos verdes, 1,72 centímetros, unos 60 kilos, pechos medianos, guapa, un culito resultón, en definitiva una chica bastante apañada, ella era feliz en su matrimonio pero el internet le había hecho descubrir un nuevo mundo, un universo oculto e inexplorado, pero que a la vez le hechizaba.
Tras haberme agregado y haber hablado durante unos días, tenía una cierta amistad ya con ella, y poco a poco las conversaciones fueron subiendo de tono hasta que estas empezaron a ser ya íntegramente eróticas, nos contábamos nuestras experiencias sexuales, incluso como Ana tenía en su casa instalada una webcam en su equipo pude contemplarla en varias ocasiones.
Un viernes por la mañana, Anabel estaba sola en casa, su marido estaba trabajando, ella estaba de descanso, era enfermera en un hospital de la ciudad, esa mañana mi amiga se había duchado tras desayunar y se había puesto cómoda con un bata, cosa que pude ver a través de la webcam.
Empezamos a hablar, como casi siempre de temas sexuales, hasta que empecé a decirle que estaba deseando de tener relaciones sexuales con ella, que era una chica impresionante, que me gustaría acariciar su cuerpo, su cara, todo de ella, que me gustaría hacer un cornudo a su marido, Anabel me dijo entonces que la estaba poniendo muy caliente, y me indicó que la mirase, así que impaciente no me perdí nada de lo que hacía.
Ella sensualmente se desabrochó el cinturón de la bata y sensualmente la dejó caer desde sus hombros por todo el cuerpo hasta el suelo, se quedó con un camisón negro muy cortito, tras esto comenzó a bailar sensualmente un ratito, me estaba poniendo muy caliente, posteriormente comenzó a acariciarse los pechos por encima de su lencería, marcándolos, apretándoselos, mientras ponía cara de viciosa, después mientras bailaba de nuevo su camisón se le iba subiendo dejando ver a veces sus braguitas negras, así repitiendo esto estuvo un buen rato.
Posteriormente se fue levantando el camisón, dejando al descubierto su braguita negra, sus hermosas piernas atléticas, su barriguita con sus abdominales, y finalmente sus dos hermosos pechos, eran preciosos, al igual que su cuerpo, esto hizo que comenzara a acariciarme mi miembro por encima del pantalón, el cual estaba muy duro, bailó un poco más de forma sensual, y a continuación se bajó lentamente su braguita, dejando que pudiera contemplar su rasurado coñito, era precioso.
Entonces ella me preguntó si me había gustado lo que había contemplado, y le respondí que sí, que mucho, que tenía un cuerpo espectacular, que estaba deseando de poder follármelo, que tenía la polla erecta, que me la estaba acariciando. Anabel me contestó que a ella le gustaba sentirse observada, que le estimulaba mucho, que estaba muy excitada, que se iba a masturbar pensando en mí para que yo la viese, dicho esto, se sentó en la silla, puso las dos piernas en la mesa, una a cada lado de la pantalla, por lo que podía contemplarle perfectamente su rajita, rosada, con sus labios hermosos y muy mojada.
Seguidamente comenzó usando las yemas de los dedos para darse golpecitos e ir frotando ligeramente sobre toda su rajita, así estuvo un rato, para después comenzar a estimularse con los dedos el clítoris y posteriormente hacer esto más fuerte y con un movimiento más rápido sobre este, con sus piernas separadas, una mano trabajaba su parte baja, y la otra estimulaba sus pezones, sus dedos frotaban alrededor de la base de su clítoris, moviéndolos después de manera circular encima de su clítoris.
Anabel alternaba las manos porque se cansaba, así una estaba en la parte baja y la otra acariciaba sus senos alternativamente, todo esto moviendo mucho su cuerpo, utilizaba una mano con dos dedos juntos, y frotaba hacia arriba y hacia abajo con toques cortos justo encima de su clítoris, sus piernas abiertas dejaban ver el espectáculo, su pelvis se levantaba y bajaba con la estimulación de su trabajo manual, Anabel empleaba sus dedos para estimular el clitoris sin parar, a veces insertando otro dedo en su vagina a la vez, estaba muy mojada, yo tenía los pantalones bajados al igual que el slip y mi miembro era masajeado por mi mano.
Anabel usó su dedo medio, humedecido, para estimular y frotar encima y alrededor de su clítoris, su otra mano tiraba los labios hacia atrás, manteniendo una débil tensión sobre el área del clítoris, alternaba este frotamiento rápido del clítoris frotando más lentamente la entrada de la vagina, sus piernas estaban muy abiertas, sus rodillas levantadas, y a veces daba fuertes espasmos en su torso y pelvis, para poco después ir muy despacio en las caricias a su clítoris con un movimiento hacia adelante y hacia atrás.
Su otra mano ayudaba a sostener los labios para lograr contacto firme, un escaso tiempo más tarde comenzó un movimiento circular comenzando lentamente con una ligera presión sobre el clítoris, y luego aumento la presión hasta que empezó a ir más rápido, su mano izquierda sostenía abiertos los labios mayores de su vagina, y dos de sus dedos derechos frotaban el clítoris, lo hacía arriba y abajo, usando después movimientos circulares.
La chica se masturbaba estimulando suavemente la región del clítoris, no directamente éste, sino sobre la piel del alrededor, después ubicó los dedos alrededor del clítoris y los movía hacia atrás y hacia delante, rítmicamente y con un poco de presión, la otra mano hincó un dedo en su vagina, lo tuvo un rato dentro y después se lo sacó y chupó, para seguidamente ese mismo dedo húmedo acariciar su pezón, usaba la otra mano en vigorosos movimientos hacia arriba y hacia abajo del clítoris, mientras la mano que se encargaba de acariciar sus pezones volvió a introducir un dedo en su vagina, ella estaba muy cachonda y mojada, yo me masturbaba mi pene mientras la observaba.
Anabel puso un dedo de la mano izquierda sobre su clítoris y se lo fue frotando, a la vez con dos dedos de la otra mano se comenzó a penetrar la vagina, sus dedos entraban y salían alegremente, se introducía las falanges lo más que podía, sus dedos penetraban la vagina, y la otra mano firmemente frotaba su clítoris con movimientos circulares o hacia arriba y hacia abajo, poco después ella puso la palma de su mano sobre el área del clítoris, apretándose un poco, y los dedos de la otra continuaban insertados en su vagina, masajeándosela suavemente…
Se estimulaba su clítoris dándose con la palma de su mano palmaditas muy rápidas, para después frotar la palma de la mano por toda la zona clitorial, los dedos insertados seguían dentro de su vagina y los movía muy rápido mientras la palma de la otra mano frotaba su parte superior, sus piernas continuaban bien abiertas, pasados unos minutos dejó de penetrarse la vagina con sus dedos y estos comenzó a chupárselos, a saborear sus jugos, mientras me miraba con cara lasciva y de agradarle lo que hacía, después acaricio sus pechos con esa mano y la otra seguía masajeándose suavemente su clítoris, minutos después la mano que estaba en los pechos bajó de nuevo e inserto dos dedos en la vagina, comenzando a penetrarse de nuevo.
Pasado un periodo de tiempo, ella se puso de rodillas encima de la silla, con las piernas lo más abiertas posible que podía estar en el asiento, mostrándome en primer plano su hermoso culo, el cual dejaba ver los labios vaginales y su cerradito ano, una vez que se acomodó, posó su mano derecha en su rajita, abriéndosela con dos dedos mientras se frotaba con el resto, poco tardó en masturbarse metiéndose un dedo en su vagina, mientras otro estimulaba su clítoris con un suave movimiento arriba y abajo, su mano izquierda acariciaba sus senos, después se masajeaba suave y circularmente su clítoris a la vez que se penetraba con otro dedo y con la otra mano se apretaba los senos y se los elevaba, presumiendo de ellos ante mí, al girarse parcialmente el tronco y dejarme ver lo que disfrutaba.
Yo continuaba masturbándome mi mojado pene, y Anabel se insertaba dos dedos de la mano derecha sobre su vagina y a la vez con la otra mano se oprimía la primera, no dejando salir el dedo, y haciendo que la mano derecha por la fuerza de la izquierda apretase también su clítoris, su respiración se volvía jadeante, ella me daba la espalda, pero su cara la giraba para que pudiera contemplar lo que estaba gozando, seguidamente aplicó una presión fuerte con las puntas de los cuatro dedos sobre su clítoris, comenzando al instante a aplicar movimientos circulares con dos dedos sobre su clítoris y ocasionalmente un movimiento hacia arriba y hacia abajo con su clítoris entre sus dedos, así estuvo hasta que continuó estimulando su clítoris con la mano izquierda y a la vez se insertó dos dedos en su vagina. Mientras hacía esto bajaba y subía su cuerpo, disfrutando de sus dedos insertados profundamente en su vagina.
Anabel volvió a estar en la silla dándome la espalda, de rodillas, con las piernas lo más abierta posible, cogió el camisón, y agarrando una parte con cada mano se lo pasó por su rajita, frotándoselo arriba y abajo lentamente, mojando su camisón con sus jugos, luego comenzó a hacerlo de forma más rápida e intensamente, ella se frotaba su coñito contra el camisón, empujaba hacia abajo su cuerpo para sentirlo más, tras estar así un tiempo, volvió a recobrar su posición inicial, sentada en la silla, con cada pierna a cada lado de la pantalla, puso un dedo de su mano derecha en su clítoris y se lo comenzó a restregar circularmente, y con un nuevo dedo se penetraba lentamente la vagina, con la otra mano se acariciaba sus pechos, los cuales lamía con su lengua de vez en cuando, se estaba moviendo mucho, se notaba que estaba ya a punto de reventar, estaba muy excitada y caliente, y soltaba gran cantidad de fluidos por su coñito.
La chica se refregaba su clítoris con dos dedos de la mano derecha, mientras otros dos penetraban su vagina, con otro dedo de la otra mano también se penetraba la vagina, pero este lo sacaba con frecuencia para chuparlo con la boca y saborearse, posteriormente empezó a pasar su dedo izquierdo por el ano, el cual estaba muy mojado de los fluidos que caían de la vagina, estuvo con este dedo pasándolo por los alrededores durante un rato, mientras con la otra mano se penetraba la vagina y se masajeaba el clítoris.
Poco tardó en empezar a meterse el dedo en el ano, poco a poco su dedo se fue perdiendo en el interior de su culo, hasta que llegó al tope, cuando lo hizo comenzó a sacárselo y metérselo lentamente, ahora estaba disfrutando de tres cosas a la vez, de su clítoris, de su vagina y de su culito, así estuvo durante unos instantes, moviéndose de placer, retorciéndose placidamente en la silla, hasta que le llegó el clímax y se corrió, empezó a gritar con su orgasmo, estaba muy satisfecha y feliz, se quedó inmóvil con sus dedos en las dos cavidades inmóviles, disfrutando los espasmos que le daban, hasta que se sacó su mano derecha y empezó a chuparse los dedos que había tenido en la vagina, con cara de viciosa los lamía ansiosamente, le gustaba lo que estaba haciendo, yo no tardé en correrme al igual que ella con lo que estaba viendo, bañándome mi barriga de mi semen.
Pasados unos minutos se sacó el dedo del culo, cogió la ropa que se había quitado y se fue hacia el baño, yo hice lo mismo para asearme. Transcurrido un tiempo apareció de nuevo, me dijo que se había saciado por el momento, pero que siempre estaba dispuesta a más, comentamos lo sucedido, que me había parecido espectacular y delicioso y poco a poco continuamos hablando de otros tema durante un rato, ya los dos vestidos.
Transcurrido un tiempo, ella me dijo que me iba a dar una sorpresa, me quedé intrigado, y por mucho que pregunté no me dijo cual era, así que fueron pasando los minutos hasta que me dijo que mi sorpresa acababa de llegar, me quedé extrañado, y al poco tiempo apareció su marido en la habitación, había venido ya de trabajar, era moreno, alto, delgado y atlético aunque con muchos músculos, ella empezó a hablar con él, y poco después se fue, entonces ella me dijo que mi sorpresa era verlos follar, que su marido no sabía nada, que iba a apagar la pantalla, dejar la webcam, e iba a follar con el marido en la cama de atrás, me quedé muy sorprendido, pero excitado a la vez, nuevamente mi polla estaba erecta solo por lo que me había dicho, Anabel apagó la pantalla y se fue de la habitación.
Transitados unos minutos, aparecieron los dos en escena, besándose y acariciándose sus cuerpos, él le quitó sin demora el camisón y seguidamente las braguitas, se quedó de nuevo completamente desnuda, podía contemplarla otra vez, Anabel le despojo de su camiseta y se sentó en la cama, atrajo hacia ella a su marido, el cual permanecía de pie, le fue desabrochando los botones del pantalón vaquero, bajándoselos posteriormente, pudiéndose contemplar el bóxer azul de él, ella comenzó a acariciarle la barriga, posteriormente empezó a besársela, para después proceder a bajarle un poco el bóxer y besarle la parte baja de la barriga, el vientre.
No tardó mucho en bajarle levemente el bóxer y sacar su polla, estaba erecta, la agarró ella con su mano izquierda y procedió a darle unos lametones, seguidamente se metió el glande en la boca y finalmente se introdujo en la cavidad bucal medio miembro, agarrando con la mano la otra parte que quedaba fuera, su pene entraba y salía de su boca una y otra vez, lo cogía con ansia, él le acariciaba el pelo con una de sus manos, ella subía y bajaba por la polla de él su mano izquierda y su boca, quedando tapada completamente su verga, así estuvo un rato hasta que se la sacó de la boca, cambió de mano, agarrándola con la derecha y con la lengua empezó a lamer el glande, la punta y los lados, para después besar el vértice de la polla, puso su mano derecha al final del miembro, y se metió en la boca casi entero el pene de él, cosa que repitió en numerosas ocasiones…
Podía contemplar como se la mamaba mientras sus pechos expectantes se iban balanceando con cada introducción, después se sacó la verga, que estaba muy mojada, y empezó a masturbarla con la mano a un buen ritmo, para después metérsela de nuevo mientras él le acariciaba los pechos, poco después ella le despojó de su bóxer, quedando desnudos ambos, y continuó mamándosela lentamente agarrándole el pene con la mano izquierda, y masajeándole los testículos con la derecha, él estaba gozando.
Anabel le pasaba la punta de la lengua por todo su miembro, para terminar en sus testículos, posteriormente, ella se puso de pie, sentó a su marido en la cama, se arrodilló delante de él y cogiendo la polla completamente tiesa con la mano le dio unos cuantos meneos arriba y abajo masturbándola para luego poner la boca en la punta y darle suaves mordiscos en el puntita del glande para luego ir deslizándola dentro de su boca mientras a veces la apretaba como queriéndola exprimir, con la otra mano le cogía los testículos y se los masajeaba mientras la verga iba disfrutando de la boca de ella, ella era feliz haciéndolo y sabiendo que la veía, yo tenía mi miembro de nuevo fuera de mi ropa, y me lo masajeaba lentamente mientras contemplaba a la pareja.
A continuación, él se puso de pie de nuevo y sentó a su mujer en la cama, ella se apoyó en sus codos, casi tumbándose, él le abrió las piernas, pudiéndose contemplar su coño mojado, el hombre le apartó los labios y se puso ver lo húmedo que estaba, se puso de rodillas delante de ella, y empezó a pasar su lengua arriba y debajo de la rajita, Anabel posó su mano en la cabeza de su marido, para que no parase, y con su mano derecha se empezó a acariciar los pechos alternativamente, ella se mordía los labios a la vez que movía su pelvis para todos lados, él proseguía arriba y abajo, entreteniéndose a veces con su clítoris, minutos después le introdujo un dedo en la vagina mientras su lengua se entretenía con el clítoris, ella con los ojos cerrados y una gran sonrisa iba disfrutando del trabajo, su marido le introducía ya dos dedos por la vagina y su lengua no paraba con el clítoris, lo rodeaba en círculos, lo apretaba , lo lamía arriba y abajo, ella ansiosa se acariciaba con su mano derecha los pechos y con la izquierda la parte superior de su clítoris.
Permanecieron así bastante tiempo hasta que ella se desembarazó de su marido, el cual se puso de pie, ella quedó en la cama tumbada con un cojín en su cabeza que hacía que estuviese un poco incorporada, el hombre se puso encima de ella y comenzó a penetrarla con su polla, le levantó las piernas y empezó a bombearla, cada vez más rápido, una y otra vez se introducía su pene en la vagina, minutos después él se quitó de encima, se quedó tumbado en la cama y ella se incorporó poniéndose como una amazona encima del chico y metiéndose la polla en el coño de un golpe, comenzó a cabalgarle en cuclillas, mientras el le acariciaba el pecho.
Anabel jadeaba como una posesa por la excitación que estaba sintiendo, así estuvieron un largo rato hasta que en esa postura ella fue girándose sobre él haciendo que la polla girara dentro de ella y dándole la espalda, el hombre quedó tumbado y mi amiga dándole la espalada continuaba bajando y subiendo su culo para ir penetrándose su vagina, él le acariciaba los pechos para luego bajar las manos hasta sus nalgas y jugar con ellas, entonces le acariciaba en los alrededores del ano muy suavemente, haciendo que la mujer todavía se excitara más.
Cumplido un tiempo, ella se levantó y se puso boca arriba, el chico le cogió las piernas y las apoyó en sus hombros y la penetró muy fácilmente entrando todo el pene dentro de la mujer hasta que los testículos chocaron con sus nalgas, se la follaba con velocidad, con autentica pasión, después él se tumbó de lado y metía su polla entre sus piernas y continuó penetrándola mientras ella permanecía boca arriba, minutos después él se sentó en el borde de la cama y ella de pie en el suelo fue aproximando su culo hacia el miembro de su marido, el cual le ensalzó el coñito rápidamente.
Seguidamente ella empezó a bajar y subir su culo, e inmediatamente comenzó a gemir y a pasar su lengua por sus labios, el hombre la agarraba de la cintura, para que cada penetración fuera profunda, poco después el marido la atrajo hacia él en esa misma postura, la cogió en peso, Anabel apoyó sus piernas en las de su marido, quedando de espaldas a él, y el hombre agarrándola por las piernas iba dejando caer el cuerpo de su mujer sobre su polla, metiéndose esta en el coñito, levantándola seguidamente, así siguió cada vez más rápido, ella se moría de placer, un rato después cogiéndola en peso la soltó en la cama boca abajo, quedando a cuatro patas, él se puso detrás y empezó a bombearle el coñito desde atrás, ella tenía la cara estampada contra la pared, y él una y otra vez iba introduciendo su polla en la cavidad vaginal, ella era feliz, no paraba de pasarse la lengua por los labios o morderse estos, todo esto con los ojos cerrados, gozaba con la situación…
El hombre mientras la bombeaba le pasaba sus dedos por la boca de ella, la cual los lamía ávidamente, la otra mano acariciaba sus pechos, poco después Anabel comenzó a chillar desesperadamente, se estaba corriendo, no paraba de gemir mientras con su mano derecha agarraba el culo de su marido atrayéndola hacia ella, para que parase y se quedase inmóvil su polla dentro de ella, así estuvo unos instantes, hasta que ella le empujó la barriga y se separaron, ella quedó en la cama tumbada, él de pie se masturbaba lentamente su pene, cosa que igualmente hacia yo.
Poco tiempo después, él se fue hacia su mujer, la volteó y la colocó boca abajo, el chico entonces empezó a besarla en la espalda, comenzando desde arriba, y fue bajando por su cuerpo hasta llegar a las nalgas, la acariciaba con apasionamiento mientras se las abría y cerraba, las yemas de sus dedos fueron bajando hasta el ano, acariciándolo repetidas veces, entonces Anabel le dijo que por favor no jugase con su culo, él sonrió y le pidió a su mujer que fuera a por un poco de lubricante dándole seguidamente un suave y profundo muerdo, ella se levantó y fue a por lo solicitado, trayéndola poco después, su marido tenía la polla muy dura, él la puso boca abajo y colocó un cojín bajo su barriga, después le abrió ligeramente las piernas…
Entonces él con dos dedos untados le fue embadurnando el agujerito, hasta que poco a poco fue haciendo presión sobre su cerradito ano, momentos más tardes venció la resistencia del mismo y le metió un dedo, el cual lentamente iba perdiéndose en su culo, con la otra mano le abría las nalgas, para poder contemplar mejor el espectáculo, Anabel estaba completamente inmóvil, con algo incluso de cara de dolor, apretaba con su mano con fuerza la sabana, el dedo entró completamente, se lo sacó, ella lo agradeció, lo lubricó de nuevo y repitió el acto, todo sucedió igualmente, aunque el dedo iba teniendo más facilidad, hasta que logró que entrase fácilmente, por lo que estuvo un rato follándose el culito de su mujer con el dedo, a Anabel ya parecía no importarle, hasta que decidió meter un nuevo dedo, así que tras lubricarlo le introdujo los dos en el culito, ella se quejaba de dolor nuevamente, pero poco a poco fueron entrando, hasta que repitiendo los movimientos, logró que no tuviera resistencia y que ella se acostumbrara.
Cuando notó que la mujer estaba lubricada se untó el pene de la misma sustancia y colocándola en la entrada del culo comenzó a empujar suavemente, muy suavemente, la polla fue entrando poco a poco, primero la puntita que iba saliendo y entrando lentamente, luego entraba el tronco hasta la mitad, todo lentamente, hasta que con un empujón de la pelvis meterla toda y quedarse así durante unos segundos, ella se apretaba los dientes por el dolor, agarraba la sabana con la mano fuertemente, tenía los ojos cerrados, estaba inmóvil, como no queriéndose hacer mas daño con sus posibles movimientos, pasado un tiempo, le levantó el culo, aguantándose la parte trasera con las rodillas y la parte delantera apretando sus pechos y su cara contra la cama, resaltaba su culo sobre todo…
Entonces él comenzó entonces a follarle el culo lentamente mientras le acariciaba los pezones que se iban poniendo duros, el dolor de ella se fue convirtiendo en placer, cada vez más placer, la mujer jadeaba y gemía más intensamente, él la follaba despacio, haciendo que se fuera acostumbrando y que fuera disfrutando, se la metía y se la sacaba una y otra vez, para luego follársela un poco más rápido, mientras con su mano derecha masturbaba el clítoris de su mujer, la cual estaba de nuevo excitada, jadeaba por lo que le hacia su marido.
Minutos después, el marido se la sacó, la giró, la abrió de piernas, quedando ella boca arriba, y comenzó a lamerle el clítoris y toda su rajita, Anabel se retorcía de placer, levantaba su cabeza una y otra vez, estrellándola con fuerza cada vez que bajaba con el colchón, gemía de placer, así permanecieron unos minutos más hasta que él nuevamente la volteó, quedando ella de nuevo con sus rodillas sobre la cama levantando su culo, y la cara apretada contra el colchón, el marido pasó su polla lubricada por el ano, unas cuantas de veces, y poco después se la introdujo, nuevamente no tardó mucho en tener el miembro entero dentro del culo, se quedaron inmóviles ambos, ella no se movía, él esperaba a ver que decía su esposa, entonces Anabel levantó el dedo gordo de su mano derecha, dándole la aprobación, y el sin dudarlo, comenzó a follarse el culo lentamente, ella gemía entre dolor y placer, él fue aumentando el ritmo, cada vez la penetraba más rápida, ella gritaba cada vez más, cogiendo con fuerza la sabana con sus dos manos, él le daba cachetes en las nalgas, y seguía, para después ponerse de pie encima de la cama, dejándola a ella entre sus piernas, con las rodillas ligeramente flexionadas, colocándose casi encima de ella, haciendo la penetración anal más profunda, ella no paraba de gritar, le estaba destrozando el culo, pero a ella no le importaba.
Momentos después, cambiaron la postura, él se puso de pie al borde de la cama, y ella a cuatro patas se aproximó a su marido, el cual no tardó en ensalzar su culo de nuevo, dándole con fuerza y velocidad, mientras le daba cachetes en las nalgas, ella no paraba de gemir, de mover sus brazos arriba y abajo, le estaba doliendo pero estaba gozando, minutos después, el marido se la sacó de nuevo, quedándose en el suelo de rodillas giró a su mujer, la abrió de piernas, quedando ella boca arriba, y comenzó a lamerle el clítoris y toda su rajita otra vez, Anabel se retorcía de placer, agarraba fuertemente la cabeza de su esposo, ella se agarraba con fuerza sus pechos, mientras movía su cuerpo de un lado a otro, intentando quitarse de la lengua de su hombre, gritaba de placer exageradamente, mientras él continuaba.
Pasado un rato, se despegaron, ella se puso de lateral, con todo su cuerpo estirado sobre la cama, el de rodillas encima de la cama, puso su miembro delante de la cara de ella, el marido comenzó con su mano a acariciar el coñito de su mujer, y ella agarró el pene y comenzó a chuparlo, lamerlo, e introducírselo en la boca, lo hacia con ansia, para después quedarse él de rodillas en la cama y ella ponerse boca abajo y seguir tragándose el miembro de su marido, el cual agarrándole la cabeza la apretaba contra él, Anabel se puso a cuatro patas, y continuo mamándole la polla a su marido, y a veces los testículos, él disfrutando le daba cachetes en las nalgas…
Un tiempo después, él le quitó el pene de la boca y se fue detrás de ella, que permanecía a cuatro patas, le puso la punta de la polla en el ano y apretó, metiéndole de nuevo la polla por el culo, ella soltó un quejido, pero cuando su marido comenzó a bombearla, la chica comenzó a gemir de placer, agarrándola de la cintura la atraía con fuerza hacia él, ella se retorcía, le decía que siguiese, que no parase, incluso él se paraba y era ella la que una y otra vez movía su culo hacia atrás, estuvo así unos instantes, hasta que él la agarró de la cintura y empezó a penetrarla una y otra vez a una velocidad desbocada, a toda máquina, ella gritaba de dolor, no paraba de chillar con cada embestida, después suavizó el ritmo, para hacerlo lentamente.
Ella levantó el dedo gordo, en señal de que le gustaba eso, le invadió el culo unas cuantas de veces más y se retiró de él, se puso de pie en el suelo, ella se sentó sobre su dolorido culo en la cama, empezó a masturbarlo con la mano, rápidamente, para después mamarla un rato, le gustaba, después ella se tumbó boca arriba, él se sentó encima de ella, sobre su abdomen, y colocó la polla entre las tetas, las cuales ella cerró para masturbarle con las mismas, mientras le chupaba la punta en cada acometida, estaba deseosa de la leche de su marido, cada vez era más rápido el ritmo.
Transcurrido un tiempo en esa postura, él la incorporó, quedando sentada en la cama, con las piernas extendidas, el chico se puso de pie en la cama, poniéndola a ella entre sus piernas, con la cara a escasos metros de su polla, le agarró la cabeza con la mano izquierda y con la derecha se cogió el pene, y empezó a masturbárselo, a toda velocidad, ella permanecía con la boca abierta esperando el semen del marido, incluso sacaba la lengua ávida de terminar con la faena, cuando él estaba a punto, le agarró la cabeza, y le introdujo la verga en la boca, le sacó y metió la polla de la boca unas cuantas de veces y finalmente se corrió en su boca, soltando toda su leche dentro…
Ella no dejó escaparse la polla, y movió la cabeza para los lados feliz por lo sucedido, no permanecía parada ni un momento con su cabeza, la movía para todos lados con la polla en su boca, él le agarró con las dos manos la cabeza, y comenzó a moverla hacia su polla, follándose la boca con la polla durante un rato, introduciendo todo su pene en la cavidad bucal, hasta hacer que ella tuviera arcadas, teniéndose que sacar el miembro de la boca para dar las arcadas, una vez que las pasó nuevamente siguieron igual, hasta que le soltó la cabeza y ella se iba metiendo la polla en la boca a su gusto, moviendo la cabeza para todos lados con ella dentro, yo tras haber disfrutado de la escena terminé de masturbarme, llenándome toda mi barriga de mi semen. Al rato se quedaron tumbados en la cama, con ella encima de él, hasta que se fueron a la ducha a lavarse, desapareciendo de la escena, yo aproveché y me fui a asear, tras esto permanecí en el ordenador por si venía, y a la media hora apareció de nuevo Anabel, me dijo que su marido estaba duchándose, le comenté que había sido un espectáculo maravilloso, espectacular, que me había encantado verlos follar, que había estado muy bien, que me había masturbado viéndolos, ella me dijo que lo había pasado estupendamente, que le encantaba que la vieran follar, que eso le ponía mucho, desde ese día a veces cuando se dan las circunstancias, Anabel me da algunos show.
Autor: Fary pabloeresmas (arroba) hotmail.com
Relatos | 12.11.2008 18:33 | Sin Comentarios